__________________________
Echamos
la vista atrás y nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado en
estos trece años. Muchas son las experiencias vividas, los amigos,
festivales y villancicos. Los recuerdos.
Empezamos
junto a la señorita Ana y la hermana Rosa. En aquel entonces, un
mundo nuevo se nos abría con solo tres años. Algunos entrabamos con
interés, otros con un terror que pronto desapareció.
Casi
sin darnos cuenta, pasamos a Primaria. Las cosas se ponían serias.
Aunque cuando realmente nos dimos cuenta fue en segundo. Las clases
ya estaban arriba. Nos sentíamos mayores.
Más
rápido de lo que muchos hubiéramos deseado, eramos los mayores de
primaria y en un abrir y cerrar de ojos, los pequeños de la ESO.
El
cambio fue muy significativo y notable. Cambio de edificio, de patio,
de asignaturas, de profesores. Pero ahí estaban nuestras tutoras
para ayudarnos.
Pronto
estábamos en el tan temido segundo de la ESO, dándonos cuenta de
que no era para tanto. Son muchas las anécdotas de ese año.
Tercero
pasó tranquilo y deprisa.
Con
cuarto, el viaje acababa. Había que afrontar decisiones que
marcarían el final de una etapa y el principio de otra.
Es
ahora cuando nos damos cuenta de que nuestra estancia aquí está
llegando a su fin. No somos los mismos. Hemos cambiado tanto física
como psicológicamente, aunque aun mantengamos ese niño interior.
El
colegio San José ha sido como la segunda casa que hemos tenido,
donde los profesores nos trataban como nuestros padres, con sus
regañinas y felicitaciones por el esfuerzo realizado.
Lo
que está claro es que el Colegio San José siempre tendrá un
importante lugar en nuestro corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario