11 de mayo de 2014

Niñez

Que palabra más inocente ¿verdad?
Cuando éramos niños todo era más fácil. Sin exámenes ni vida social. Todo el mundo era amigo de todo el mundo. No había que tomar decisiones. No había que estar pendiente de encajar por que a la vista de todos, éramos iguales.
Recuerdo las tardes con mi abuela pintando, sintiéndome orgullosa de mí misma por no salirme de la raya. Saludar a los aviones que pasaban por encima de nosotros. Esas tardes en el parque haciendo amigos. Esos llantos por no querer ir al colegio. El poner el diente debajo de la almohada para, a la noche siguiente, encontrarnos una moneda con la que nos sentíamos ricos. Esas noches de reyes en vela para intentar ver a los Reyes Magos, la ilusión de los regalos. El jugar con combas, balones, barbies y coches, en vez de con personas y sus corazones. Cuando calentarse, era estar al sol jugando durante mucho tiempo. Cuando lo más rico del mundo era nuestra chuche favorita. Cuando ganar, era que no te pillaran en el pilla-pilla.
¿Ahora? Ganar es dejar mal a otros. Las sonrisas son falsas.
El mundo es un lugar donde lo único que importa es la aparecía. Sexo no es igual a amor. Las amistades son de conveniencia. Los problemas se ahogan en alcohol. Las modas marcan nuestras vidas.
Bendita niñez. Y bendita inocencia.

4 de mayo de 2014

Mamá

Hoy es el día de la madre y me parecía adecuado dedicarle una entrada a esa persona que siempre ha estado ahí para nosotros.
Son ya 16 años los que mi madre lleva aguantandome. 16 años de lloros, de risas, de ilusiones, de consejos. De momentos felices y otros no tanto. De bajones y superación. De ayuda. De regalos por ambas partes. De amor.
Mi madre ha sido mi mejor amiga y mi único apoyo durante demasiado tiempo. Ha sido la única que siempre ha creído en mis sueños, incluso cuando yo dejé de hacerlo. Ha luchado por darme lo mejor. Me ha cuidado sola mucho tiempo y nunca me habló mal de mi padre biológico. Me apoyó cuando le di por perdido. Nunca me obligó a querer a mi padrastro, perdón, padre. Aunque lo hago.
Sinceramente, no se que sería de mi sin mi madre. Probablemente nada.
Son muchos los sentimientos y momentos vividos, y no tengo palabras para describirlos. Ni folios en el mundo.
Se que no siempre lo demuestro, ya que normalmente me rebelo y la hago daño con palabras que en realidad no siento.
A pesar de eso, la quiero con toda mi alma, y si algo la pasara, mi mundo se vendría abajo. Por que madre no hay más que una, y la mía, es la mejor.
Te quiero mamá

1 de mayo de 2014

Mi tierra

10 años de mi vida y aún no me acostumbro a vivir en el centro de España. Mi ciudad siempre será Sevilla.
Escribí ( y digo escribí por que lo más probable es que cuando suba esta entrada estaré de vuelta en mi pueblo) estas palabras desde mi rincón favorito, el monumento a Bécquer del parque Maria Luisa. Un olor a azahar me envuelve y hace que me relaje. Si pudiera me quedaría aquí a vivir.
Los recuerdos de mi infancia se agolpan entre las calles del barrio “Tiro de línea". Mi guardería de siempre, mi primer colegio. Vecinos que me han visto dar mis primeros pasos. Mi queridísima parroquia, la hermandad de santa Genoveva y El Cautivo.
Aún hoy me encuentro con gente de la que ni me acuerdo, pero ellos a mi si. Allí soy la mayor de la Manoli *jajaja*
Durante toda mi vida me he sentido parte de la ciudad. Hecho de menos mi Semana Santa, en especial mi Lunes Santo. El calor sofocante ya mediados de abril e incluso de marzo muchas veces. Las calles llenas de naranjos. El poder visitar la Plaza de España siempre que quiera. El buen ambiente familiar del barrio
También, por supuesto, hecho de menos a mi familia. Los fines de semana en casa de mis primas, todos juntos. Los cumpleaños y fiestas. El irnos un día y perdernos por el centro. El ver las competiciones de mis primos. El que siempre haya alguien más en casa. La feria....
Son tantos los recuerdos...
En fin, simplemente dedicar una entrada a la ciudad que me vio crecer *y aún lo hace, cuando viajo* .
Por que Sevilla, tiene un color especial :)

Escribir

Hace tiempo le dediqué una entrada a la lectura, y hoy lo hago a algo muy unido a ella: la escritura.
La gente suele preguntar el por que dedico tanto tiempo y dedicación a esto si es poco probable que me dedique profesionalmente a ello en el futuro.
Sinceramente, no tengo respuesta a esa pregunta. O mejor dicho, si la tengo, pero no soy capaz de expresarlo.
Escribir para mi es... Desahogo. Poder decir mediante un papel o una pantalla lo que no soy capaz de decir con la voz. Y poder decir lo que quiera sin miedo al “Que dirán". Es crear un mundo paralelo fuera de mi realidad. Es soñar, volar, imaginar. Es esa libertad que tanto necesito sentir. Es.... Indescriptible. Simplemente eso.

17 de abril de 2014

Música

Lo primero que se me viene a la cabeza cuando escucho la palabra “música” es evasión. Cuando deseamos que el mundo se evapore, simplemente nos ponemos los auriculares y dejamos que la música suene más alto que el mundo que nos rodea.
Una canción, una melodía, una banda o cantante, un músico, no es solamente eso. Pueden transformarse en personas, en momentos. Puede decir describir exactamente lo que está pasando en tu vida o como te sientes. Puede calmar un llanto o provocarlo. Puede hacernos bailar y reír.
La música es... el único amigo que nunca te falla. Es revolución, actitud, personalidad. Es lo único que nos cura cuando sentimos que todo es una mierda. Una vía de escape, otra dimensión donde ser nosotros mismos sin sentirnos presionados por la sociedad en que vivimos. Es otra vida en la que no hay dolor. Muchas veces, la música nos da mejor apoyo del que puede darnos una persona.
La música es amplia, sin límites ni fronteras. Nos hace sentirnos identificados, nos conecta con otras personas
Música es una droga legalizada, felicidad, vida.
Es la octava maravilla del mundo, el único idioma universal.

Pero ante todo, la música es un estilo de vida .

4 de abril de 2014

El final de una etapa

Antes de nada, aviso a mis lectores de esto es una cosa que me han pedido en el colegio y como me ha gustado como ha quedado ( y para que mis compañeros puedan verlo) he decidido subirlo.
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Echamos la vista atrás y nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado en estos trece años. Muchas son las experiencias vividas, los amigos, festivales y villancicos. Los recuerdos.
Empezamos junto a la señorita Ana y la hermana Rosa. En aquel entonces, un mundo nuevo se nos abría con solo tres años. Algunos entrabamos con interés, otros con un terror que pronto desapareció.
Casi sin darnos cuenta, pasamos a Primaria. Las cosas se ponían serias. Aunque cuando realmente nos dimos cuenta fue en segundo. Las clases ya estaban arriba. Nos sentíamos mayores.
Más rápido de lo que muchos hubiéramos deseado, eramos los mayores de primaria y en un abrir y cerrar de ojos, los pequeños de la ESO.
El cambio fue muy significativo y notable. Cambio de edificio, de patio, de asignaturas, de profesores. Pero ahí estaban nuestras tutoras para ayudarnos.
Pronto estábamos en el tan temido segundo de la ESO, dándonos cuenta de que no era para tanto. Son muchas las anécdotas de ese año.
Tercero pasó tranquilo y deprisa.
Con cuarto, el viaje acababa. Había que afrontar decisiones que marcarían el final de una etapa y el principio de otra.
Es ahora cuando nos damos cuenta de que nuestra estancia aquí está llegando a su fin. No somos los mismos. Hemos cambiado tanto física como psicológicamente, aunque aun mantengamos ese niño interior.
El colegio San José ha sido como la segunda casa que hemos tenido, donde los profesores nos trataban como nuestros padres, con sus regañinas y felicitaciones por el esfuerzo realizado.

Lo que está claro es que el Colegio San José siempre tendrá un importante lugar en nuestro corazón.

27 de marzo de 2014

Cansada de mentirme a mí misma

Cada día me miro al espejo y me repito interiormente que soy fuerte y que puedo soportar cada crítica.
Salgo de casa con la cabeza bien alta y la autoestima por las nubes. Entro a clase con una sonrisa y la mantengo durante todo el día.
Pero cuando llega la noche y me siento tras la pantalla, la sonrisa desaparece, las lágrimas afloran en mis ojos y mi coraza se derrumba. Tras el "anonimato" que me proporciona en cierta manera la red, me desahogo.
Y es que cada vez que me miro al espejo solo veo a una cría que se cree mayor y que realmente no es nadie. Veo unos ojos soñadores cuyo mayor deseo es conseguir ser alguien en el mundo literario algún día y que sabe nunca lo conseguirá.
Veo a una niña que aunque no quiera cada crítica la hunde más y más y que es terriblemente insegura.
Veo los sueños rotos, las promesas incumplidas, las caídas
a lo largo de su corta vida.
Pero sobre todo, veo las mentiras que cada día me veo obligada a creerme para que los demás no noten todo lo que pasa dentro de mí. Y llega un momento en el que me creo esas mentiras.
Por eso estoy cansada. Cansada de mentirme a mí misma