Hoy hace un año desde que la amistad
con mi antigua mejor amiga se rompió y no puedo evitar preguntarme
que hubiera pasado si siguiéramos unidas.
Posiblemente no habría cambiado mucho.
O eso quiero pensar.
Hoy miro atrás y me doy cuenta de que
estaba demasiado atada a ella y que eso no me dejaba relacionarme
abiertamente con gente. Siempre he sido tímida y siempre he tenido
miedo a no encajar. El relacionarme ella me daba confianza, pero solo
con ella. Me dejaba manejar demasiado y terminaba haciendo lo que
ella quería como una marioneta.
Quizás la forma en la que dejamos de
relacionarnos fue un poco ( muy) brusca pero se que si no hubiera
sido así, lo más seguro es que seguiríamos siendo mejores amigas.
Mi relación con ella hizo que después
de 3 años, siguiera sin relacionarme con nadie más de mi curso y
eso ahora esta pasando factura.
¿Que si me arrepiento de haber cortado
la relación? No. He aprendido a valorarme y a no pensar que no le
voy a cae bien a la gente.
He aprendido a ser yo misma, no una
marioneta. A girarme ante los insultos, a defenderme. A no buscar una
segunda opinión ante todos mis actos. A que equivocarse no es malo,
sino todo lo contrario. A valorar todo lo que tengo, sobre todo a mi
familia.
La razón de esta entrada es... no lo
se sinceramente. Posiblemente por que muchas de vosotras es posible
que tenga una amiga a la que está demasiado atada y eso no es bueno.
Simplemente deciros que no tengáis
miedo de alejaros de vuestros mejores amigos o grupo, hay un mundo
entero por descubrir y si no hacemos ahora, ¿Cuándo?
Un beso enorme a tod@s.
Pss: Pedir que si habéis leído la
entrada, poned me algún comentario o dadle a “+1”, que no cuesta
nada.

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