12 de enero de 2014

Relato #1: Padre soltero.

Pi-pi-pi
Maldito despertador, siempre interrumpiendo mi sueño en la mejor parte.
5:30 de la mañana. Me levanto y me meto en la ducha para despejarme y me pongo a pensar en mis cosas. Por ejemplo en lo mucho que he conseguido a mis 23 años. Tengo mi propia guardería, la más famosa de la ciudad, vivo en mi propia casa y mis mejores amigas son mis empleadas. Se podría decir que vivo bien. Aunque me falta vida social. La guardería es mi vida, simplemente eso.
Cuando me doy cuenta, voy tarde y tengo que abrir la guardería en 15 minutos, por lo que rápidamente me visto, cojo una manzana de la cocina, y me pongo en marcha hacia mi negocio que esta a cinco minutos andando.
Cuando llego, ya está el señor Muller con la pequeña Lux en brazos. Cojo a la pequeña en brazos y pido perdón a su padre, que se queda mirándome. Odio esto. Muchos padres se quedan mirándome descaradamente. Y eso que mi cuerpo es normalito. Soy delgada, quizás demasiado. Mi pelo castaño oscuro y ligeramente rizado me llega por debajo del pecho y no es que sea muy alta. Aunque he de reconocer que mis ojos son preciosos. Marrones verdosos. Los amo.
Volviendo al tema, pongo a la pequeña de 2 años a ver una película de Barbie y me pongo manos a la obra.
(…)
Son las 18:30 y acabado el jaleo de la merienda y que solo quedan un par de niños, me relajo un poco y me pongo con el papeleo en secretaria.
- Perdone, ¿la gerente? - Levanto la vista y veo a un chico joven, de unos 26 años con un niño que no debe pasar de los 3 años en brazos. Es rubio tirando a castaño y lleva tupé. Alto y musculoso. El brazo izquierdo está lleno de tatuajes, formando una falsa manga. Y tiene unos ojos mieles que me dejan embobada durante unos instantes. -Está buenísimo- pienso.
- Yo soy la dueña y cuidadora jefe. Digo con profesionalidad- ¿Qué desea?
- Verá, soy nuevo en la ciudad y necesito una guardería Querría apuntar a mi hijo.
- Por supuesto, rellene este formulario. Puede dejar al peque aquí mientras lo rellena.
Baja al niño de sus brazos y este empieza a llorar. Sin pensármelo, lo cojo y le hago un par de tonterías, con lo que el niño deja de llorar.
- Nunca había dejado que nadie lo coja aparte de mi. Y menos dejar de llorar.- Dice el padre asombrado.
- No se, caigo bien a los niños y este pequeñín es una monada. ¿Cómo se llama?
- Alex, Alex Mallete Y yo soy Drew. Encantado. Pone aquí en el formulario que tenéis descuentos para madres solteras, ¿Se aplica también a padres?- ¿Es padre soltero? Wau.
- Por supuesto. Se trata de un 30% de descuento en las tasas.
Veo como marca un par de cosas más y me da el formulario. Lo reviso y le doy el visto bueno.
- Bueno señorita...Katrina. - ¿Cómo sabe mi nombre?- Lo pone en la placa. Dice como si me hubiera leído la mente.- Adiós, y hasta mañana.
Vuelvo al trabajo y preparo las cosas para mañana, limpio la guardería y vuelvo a casa pensando en Drew.
(Varios días después, 22:12)
- Chicas, iros ya, yo me quedo, no os preocupéis. - ordeno a mis empleadas y amigas, pues deberían haberse ido hace varias horas.
Yo tendría que estar en casa, relajándome mientras me doy una ducha, para después cenar mi ensalada de todos los días e irme a dormir. Pero en cambio estoy en la guardería, esperando a que Drew venga a por Alex. Y no es el primer día. Muchos días debe quedarse echa horas extras. Aunque tampoco lo culpo, debe de ser duro mantener a un niño de dos años y medio él solo.
A las 22:43, Drew aparece.
- Hola, perdón por llegar tan tarde, el jefe me ha puesto una reunión a las 8 y tenia que terminar los papeles para el juicio de mañana – Si, el padre soltero es abogado- ¿Estás sola?
- Si, el resto de cuidadoras se han ido ya. - digo mientras salimos, genial, encima llueve.
- ¿Puedo hacer algo para compensarte lo? Te invito a comer, donde tu quieras.
- ¡¡¡¡McDonald!!!!- Dice Alex.
- Creo que alguien ha decidido por nosotros.- digo mientras rio levemente.
- ¿Tienes coche o algo? Pregunta mientras avanzamos hacia un Land Rover Evoque. Que cochazo madre...
- No.
- Entonces sube.
Durante el camino, hablamos de temas tribales. Me cuenta que tras el nacimiento de Alex, la madre los abandonó a ambos. Yo le cuento como estudié jardín de infancia en contra de la voluntad de mis padres y como después inauguré el negocio y este se convirtió en un éxito. Me doy cuenta de que tenemos muchas cosas en común y cuando reacciono, estamos en el famoso restaurante de comida rápida a punto de pedir.
- Un menú Big-Mac doble con coca-cola, un Happy-Meal con agua y...- me mira esperando que responda.
- Otro Happy-Meal, con fanta de naranja por favor.
Me sonríe e inmediatamente, sonrió yo. De repente me doy cuenta de que lo que llevo sintiendo en el estomago un buen rato no es tanto hambre como.... ¿Mariposas? Nunca he creído en eso pero...
- ¿Katrina? ¿Estás?
- ¿Eh? Si perdón, ¿que decías?
- Que vallas cogiendo mesa mientras yo espero el pedido.
Le doy la mano a Alex y me pongo en una mesa vacía mientras sigo pensando. Ahora que me doy cuenta, llevamos un tiempo tonteando cuando el deja o recoge a su hijo.
Drew llega con dos bandejas y las deja en la mesa. Cenamos mientras hablamos tranquilamente, mientras mi cabeza no puede parar de pensar en mil cosas, aunque su nombre resalta en mis pensamientos. ¿Me gusta? - ¿Aún lo dudas?- me responde mi subconsciente.
Terminamos de cenar e insiste en llevarme a casa, a pesar de que no hace falta, ya que hace tiempo que ha dejado de llover.
Cuando estamos en frente de mi casa, mi cabeza aún da vueltas, aunque en realidad no ha parado en toda la noche. Bajo rápidamente del coche susurrando un adiós y sin cambiarme, me voy a la cama intentando que mi mente y mi corazón se pongan de acuerdo.
(…)
Han pasado 2 meses desde la primera vez que cené con Drew y la verdad, es que mi cerebro y mi corazón siguen sin aclararse.
Hemos cenado más de una vez, siempre que el llegaba más tarde de la cuenta y siempre en restaurantes de comida rápida.
Ahora mismo estoy poniéndole el abrigo a Dylan, sus padres ya están aquí. Cuando me levanto, me encuentro con sus ojos miel mirándome embobado. Vaya, a si que no solo me pasa a mi.
Aviso a Alex de que su padre está aquí y mientras le pongo el chaquetón y la bufanda tal y como he hecho minutos antes con Dylan, Drew empieza a hablar.
Esto... ¿haces algo esta noche? Mi madre está en la ciudad y se a ofrecido a quedarse con Alex. Pensé que podríamos salir a cenar los dos... solos.- Dice rascándose la nuca. Está nervioso y eso me hace gracia.
¿A tu madre no le importará? No sé... ha venido a ver a su hijo y a su nieto...
La verdad es que cuando le hablé de ti, se ofreció.
En ese caso acepto.- respondo, y veo como suelta un pequeño suspiro de alivio.
Te recojo a las 9 ¿te parece bien?
Claro.
En ese caso te veo en dos horas.
Veo como sale por la puerta y reacciono: ¡2 horas! Tengo solo horas para arreglarme.
Nicola, puedes cerrar tú la guardería, tengo que irme- le pido a mi mejor amiga. Esta asiente y yo prácticamente corro hasta mi casa.
Una y media después estoy duchada, con el pelo planchado y a punto de volverme loca frente al armario. ¿Dónde me llevará? ¿Me pongo un vestido o será demasiado formal? Mi cabeza va a explotar. Finalmente, veo el conjunto perfecto. Un vestido rojo que me puse en la boda de mi hermano. Tiene cuello barco, encaje, un poco de vuelo y no es muy corto, por encima de las rodillas. Aunque el vestido es formal, consigo darle un toque urbano poniéndome una chaqueta de cuero negra y unas botas moteras con algo de tacón.
Me maquillo levemente, la raya negra, rímel, gloss rosa suave y justo cuando termino de ponerme las horquillas en mi pelo suena el timbre.
Bajo rápidamente no sin coger el móvil, la cartera y las llaves y meterlas en un pequeño bolso negro también.
Cuando llego abajo, lo encuentro recostado en el coche con unos pantalones negros que le quedan genial y una camisa azul marino que le da un toque no muy formal.
Me saluda con un beso en la mejilla y me abre la puerta del copiloto. Después entra él en el coche y nos ponemos rumbo al restaurante. Durante el trayecto, ninguno habla, y creo que es porque cada uno va metido en su propio mundo.
Cuando aparca, me sorprendo al ver que estamos en un restaurante tailandés, mi favorito, y que por suerte la ropa escogida es la correcta.
Entramos y nos sentamos en una mesa reservada. Miramos la carta y pedimos. De nuevo, el silencio vuelve a reinar y esta vez si es incomodo. Por suerte el rompe el hielo.
Ese vestido te queda genial.
¿Si? Me ha costado mil encontrar algo decente- me sincero.
Pues el vestido es perfecto.
Nos traen la comida y empezamos a comer mientras hablamos de temas aleatorios. Cuando acabamos, lo noto mas nervioso que de costumbre.
Esto... no se por donde empezar. Mejor ir al grano. Me gustas y las veces que hemos salido me lo he pasado genial. No se si yo te gustaré, pero tenia que intentarlo y si no te gus...- Decido cortarlo, aunque me cueste hablar.
No digas nada. Es decir, me gustas, y yo también me lo he pasado genial contigo. Enserio.
Entonces... ¿Saldrías conmigo?
Claro.

Después de esto, se levanta y sin esperarme lo, me besa. Y en ese momento se que esta historia de amor solo acaba de empezar.
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Se que nunca he subido relatos, pero he soñado esto hoy y me ha gustado. Llevo toda la tarde intentando ponerlo por escrito y que no pareciera demasiado largo, y ha salido esto.
Decir que las visitas han bajado mucho aunque esos dos lectores que tengo en la última entrada me han hecho caso y le han dado al "+1", al que podéis darle sin necesidad de tener cuenta de blogger (¬¬)
Pues nada, espero que os haya gustado y queréis más relatos de este tipo, comentario o twitter (@katrina_T_B)
Un beso lector@s. 

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