Pi-pi-pi
Maldito despertador, siempre
interrumpiendo mi sueño en la mejor parte.
5:30 de la mañana. Me levanto y me
meto en la ducha para despejarme y me pongo a pensar en mis cosas.
Por ejemplo en lo mucho que he conseguido a mis 23 años. Tengo mi
propia guardería, la más famosa de la ciudad, vivo en mi propia
casa y mis mejores amigas son mis empleadas. Se podría decir que
vivo bien. Aunque me falta vida social. La guardería es mi vida,
simplemente eso.
Cuando me doy cuenta, voy tarde y tengo
que abrir la guardería en 15 minutos, por lo que rápidamente me
visto, cojo una manzana de la cocina, y me pongo en marcha hacia mi
negocio que esta a cinco minutos andando.
Cuando llego, ya está el señor Muller
con la pequeña Lux en brazos. Cojo a la pequeña en brazos y pido
perdón a su padre, que se queda mirándome. Odio esto. Muchos padres
se quedan mirándome descaradamente. Y eso que mi cuerpo es
normalito. Soy delgada, quizás demasiado. Mi pelo castaño oscuro y
ligeramente rizado me llega por debajo del pecho y no es que sea muy
alta. Aunque he de reconocer que mis ojos son preciosos. Marrones
verdosos. Los amo.
Volviendo al tema, pongo a la pequeña
de 2 años a ver una película de Barbie y me pongo manos a la obra.
(…)
Son las 18:30 y acabado el jaleo de la
merienda y que solo quedan un par de niños, me relajo un poco y me
pongo con el papeleo en secretaria.
- Perdone, ¿la gerente? - Levanto la
vista y veo a un chico joven, de unos 26 años con un niño que no
debe pasar de los 3 años en brazos. Es rubio tirando a castaño y
lleva tupé. Alto y musculoso. El brazo izquierdo está lleno de
tatuajes, formando una falsa manga. Y tiene unos ojos mieles que me
dejan embobada durante unos instantes. -Está buenísimo- pienso.
- Yo soy la dueña y cuidadora jefe.
Digo con profesionalidad- ¿Qué desea?
- Verá, soy nuevo en la ciudad y
necesito una guardería Querría apuntar a mi hijo.
- Por supuesto, rellene este
formulario. Puede dejar al peque aquí mientras lo rellena.
Baja al niño de sus brazos y este
empieza a llorar. Sin pensármelo, lo cojo y le hago un par de
tonterías, con lo que el niño deja de llorar.
- Nunca había dejado que nadie lo coja
aparte de mi. Y menos dejar de llorar.- Dice el padre asombrado.
- No se, caigo bien a los niños y este
pequeñín es una monada. ¿Cómo se llama?
- Alex, Alex Mallete Y yo soy Drew.
Encantado. Pone aquí en el formulario que tenéis descuentos para
madres solteras, ¿Se aplica también a padres?- ¿Es padre soltero?
Wau.
- Por supuesto. Se trata de un 30% de
descuento en las tasas.
Veo como marca un par de cosas más y
me da el formulario. Lo reviso y le doy el visto bueno.
- Bueno señorita...Katrina. - ¿Cómo
sabe mi nombre?- Lo pone en la placa. Dice como si me hubiera leído
la mente.- Adiós, y hasta mañana.
Vuelvo al trabajo y preparo las cosas
para mañana, limpio la guardería y vuelvo a casa pensando en Drew.
(Varios días después, 22:12)
- Chicas, iros ya, yo me quedo, no os
preocupéis. - ordeno a mis empleadas y amigas, pues deberían
haberse ido hace varias horas.
Yo tendría que estar en casa,
relajándome mientras me doy una ducha, para después cenar mi
ensalada de todos los días e irme a dormir. Pero en cambio estoy en
la guardería, esperando a que Drew venga a por Alex. Y no es el
primer día. Muchos días debe quedarse echa horas extras. Aunque
tampoco lo culpo, debe de ser duro mantener a un niño de dos años y
medio él solo.
A las 22:43, Drew aparece.
- Hola, perdón por llegar tan tarde,
el jefe me ha puesto una reunión a las 8 y tenia que terminar los
papeles para el juicio de mañana – Si, el padre soltero es
abogado- ¿Estás sola?
- Si, el resto de cuidadoras se han ido
ya. - digo mientras salimos, genial, encima llueve.
- ¿Puedo hacer algo para compensarte
lo? Te invito a comer, donde tu quieras.
- ¡¡¡¡McDonald!!!!- Dice Alex.
- Creo que alguien ha decidido por
nosotros.- digo mientras rio levemente.
- ¿Tienes coche o algo? Pregunta
mientras avanzamos hacia un Land Rover Evoque. Que cochazo madre...
- No.
- Entonces sube.
Durante el camino, hablamos de temas
tribales. Me cuenta que tras el nacimiento de Alex, la madre los
abandonó a ambos. Yo le cuento como estudié jardín de infancia en
contra de la voluntad de mis padres y como después inauguré el
negocio y este se convirtió en un éxito. Me doy cuenta de que
tenemos muchas cosas en común y cuando reacciono, estamos en el
famoso restaurante de comida rápida a punto de pedir.
- Un menú Big-Mac doble con coca-cola,
un Happy-Meal con agua y...- me mira esperando que responda.
- Otro Happy-Meal, con fanta de naranja
por favor.
Me sonríe e inmediatamente, sonrió
yo. De repente me doy cuenta de que lo que llevo sintiendo en el
estomago un buen rato no es tanto hambre como.... ¿Mariposas? Nunca
he creído en eso pero...
- ¿Katrina? ¿Estás?
- ¿Eh? Si perdón, ¿que decías?
- Que vallas cogiendo mesa mientras yo
espero el pedido.
Le doy la mano a Alex y me pongo en una
mesa vacía mientras sigo pensando. Ahora que me doy cuenta, llevamos
un tiempo tonteando cuando el deja o recoge a su hijo.
Drew llega con dos bandejas y las deja
en la mesa. Cenamos mientras hablamos tranquilamente, mientras mi
cabeza no puede parar de pensar en mil cosas, aunque su nombre
resalta en mis pensamientos. ¿Me gusta? - ¿Aún lo dudas?- me
responde mi subconsciente.
Terminamos de cenar e insiste en
llevarme a casa, a pesar de que no hace falta, ya que hace tiempo que
ha dejado de llover.
Cuando estamos en frente de mi casa, mi
cabeza aún da vueltas, aunque en realidad no ha parado en toda la
noche. Bajo rápidamente del coche susurrando un adiós y sin
cambiarme, me voy a la cama intentando que mi mente y mi corazón se
pongan de acuerdo.
(…)
Han pasado 2 meses desde la primera vez
que cené con Drew y la verdad, es que mi cerebro y mi corazón
siguen sin aclararse.
Hemos cenado más de una vez, siempre
que el llegaba más tarde de la cuenta y siempre en restaurantes de
comida rápida.
Ahora mismo estoy poniéndole el abrigo
a Dylan, sus padres ya están aquí. Cuando me levanto, me encuentro
con sus ojos miel mirándome embobado. Vaya, a si que no solo me pasa
a mi.
Aviso a Alex de que su padre está aquí
y mientras le pongo el chaquetón y la bufanda tal y como he hecho
minutos antes con Dylan, Drew empieza a hablar.
Esto... ¿haces algo esta noche? Mi
madre está en la ciudad y se a ofrecido a quedarse con Alex. Pensé
que podríamos salir a cenar los dos... solos.- Dice rascándose la
nuca. Está nervioso y eso me hace gracia.
¿A tu madre no le importará? No sé...
ha venido a ver a su hijo y a su nieto...
La verdad es que cuando le hablé de
ti, se ofreció.
En ese caso acepto.- respondo, y veo
como suelta un pequeño suspiro de alivio.
Te recojo a las 9 ¿te parece bien?
Claro.
En ese caso te veo en dos horas.
Veo como sale por la puerta y
reacciono: ¡2 horas! Tengo solo horas para arreglarme.
Nicola, puedes cerrar tú la guardería,
tengo que irme- le pido a mi mejor amiga. Esta asiente y yo
prácticamente corro hasta mi casa.
Una y media después estoy duchada, con
el pelo planchado y a punto de volverme loca frente al armario.
¿Dónde me llevará? ¿Me pongo un vestido o será demasiado formal?
Mi cabeza va a explotar. Finalmente, veo el conjunto perfecto. Un
vestido rojo que me puse en la boda de mi hermano. Tiene cuello
barco, encaje, un poco de vuelo y no es muy corto, por encima de las
rodillas. Aunque el vestido es formal, consigo darle un toque urbano
poniéndome una chaqueta de cuero negra y unas botas moteras con algo
de tacón.
Me maquillo levemente, la raya negra,
rímel, gloss rosa suave y justo cuando termino de ponerme las
horquillas en mi pelo suena el timbre.
Bajo rápidamente no sin coger el
móvil, la cartera y las llaves y meterlas en un pequeño bolso negro
también.
Cuando llego abajo, lo encuentro
recostado en el coche con unos pantalones negros que le quedan genial
y una camisa azul marino que le da un toque no muy formal.
Me saluda con un beso en la mejilla y
me abre la puerta del copiloto. Después entra él en el coche y nos
ponemos rumbo al restaurante. Durante el trayecto, ninguno habla, y
creo que es porque cada uno va metido en su propio mundo.
Cuando aparca, me sorprendo al ver que
estamos en un restaurante tailandés, mi favorito, y que por suerte
la ropa escogida es la correcta.
Entramos y nos sentamos en una mesa
reservada. Miramos la carta y pedimos. De nuevo, el silencio vuelve a
reinar y esta vez si es incomodo. Por suerte el rompe el hielo.
Ese vestido te queda genial.
¿Si? Me ha costado mil encontrar algo
decente- me sincero.
Pues el vestido es perfecto.
Nos traen la comida y empezamos a comer
mientras hablamos de temas aleatorios. Cuando acabamos, lo noto mas
nervioso que de costumbre.
Esto... no se por donde empezar. Mejor
ir al grano. Me gustas y las veces que hemos salido me lo he pasado
genial. No se si yo te gustaré, pero tenia que intentarlo y si no te
gus...- Decido cortarlo, aunque me cueste hablar.
No digas nada. Es decir, me gustas, y
yo también me lo he pasado genial contigo. Enserio.
Entonces... ¿Saldrías conmigo?
Claro.
Después de esto, se levanta y sin
esperarme lo, me besa. Y en ese momento se que esta historia de amor
solo acaba de empezar.
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Se que nunca he subido relatos, pero he soñado esto hoy y me ha gustado. Llevo toda la tarde intentando ponerlo por escrito y que no pareciera demasiado largo, y ha salido esto.
Decir que las visitas han bajado mucho aunque esos dos lectores que tengo en la última entrada me han hecho caso y le han dado al "+1", al que podéis darle sin necesidad de tener cuenta de blogger (¬¬)
Pues nada, espero que os haya gustado y queréis más relatos de este tipo, comentario o twitter (@katrina_T_B)
Un beso lector@s.
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