Es ya de noche y antes de salir
a mi cita, me miro por enésima vez en el espejo.
Mi pelo castaño y rizado cae por
mi espalda hasta mi delgada cintura formando bonitos tirabuzones y mi flequillo
recto resalta mis grandes ojos marrones verdosos, hoy maquillados levemente por
la raya y un pelín de rímel, a pesar de que este último no le hacen falta a mis
largas pestañas. Repaso de nuevo mi vestido aguamarina palabra de honor que cae
libremente hasta mis rodillas, adornado por un cinturón negro ancho debajo del
pecho. Mis pies visten hoy unos tacones negros, a juego con la bisutería, el
pequeño bolso de mano y la chaqueta de cuero.
Mi móvil suena y rápidamente lo
miro. Es un mensaje:
“¿Vendrás? Espero no decepcionarte. Míster
X”.
Es de mi admirador secreto. Hace
unas semanas que le dí mi móvil para poder hablar no solo vía Msn. Todo empezó
hace algo más de un año, con un misterioso correo electrónico...
-Flashback-
Principios de Septiembre. Primer
día de clase. Y yo, como de costumbre, llegaba tarde. Me puse mi uniforme a
toda prisa, cogí la mochila y baje las escaleras corriendo. En la cocina estaba
mi madre.
-Katrina, 16 años y siempre
llegas tarde... el autobús ha pasado hace poco.
-Ya lo sé mamá- cogí una tostada
y fui a la puerta- ¡Te quiero!
Corriendo llegué justo a tiempo.
Si no fuera porque me llevaba bien con el conserje, más de un día me habría
quedado fuera. Entré en mi clase, 4º E.S.O A
fui a saludar a Trevor, mi, en aquel entonces, novio. Tenía dos años más
que yo y aunque me propuso sentarme con él, me fui a sentar con Roxanne, mi
mejor amiga, la cual me miraba divertida. Hizo amago de hablar, pero en ese
entonces entró el señor Malik, nuestro profesor de tecnología y durante este
año, tutor. Al ser el primer día nos dejó subir a los ordenadores e ir por
libre.
-Rox, ¿Puedo meterme en mi Hotmail?
Estoy castigada sin ordenador.
-Claro.
Dicho esto, encendí el ordenador
y después, de meter mi usuario y mi contraseña, cotilleo mi correo. Tenía
algunos mensajes, pero uno en especial llamo mi atención:
Querida Katrina:
Seguramente me habrás visto por los pasillos
del Ramsy High School,
pero nunca me has hablado y yo tampoco he tenido agallas para dirigirte la
palabra. Esto parecerá de cobardes, pero es lo más valiente que he hecho jamás.
Y es que desde siempre me ha gustado tu simpatía, tu timidez, tu belleza, tu
sencillez y tu carácter ¿Recuerdas cuando le partiste la nariz a Alexia en 5º
de primaria? Fue impresionante.
Sé que ahora sales con Trevor, y entiendo que
ignores mi mensaje, pero quería decirte que te amo.
Atm: tu admirador secreto ¿Moderno?”
-¡Kat! ¿Quién puede ser? Está
claro que es del instituto, pero somos unos 900 alumnos...
-Reduce Rox. El puñetazo a
Alexia fue en una excursión, lo que nos deja con...
-75 alumnos. Quita a las chicas.
-Oye... ¿Por qué estamos
haciendo cálculos? Quiero a Trevor.
-Como para no quererlo. Él es el
capitán del equipo de fútbol y tú, la capitana de las animadoras. Sois...
-La típica pareja popular
perfecta.
-Flashback-
Desde entonces muchas cosas han
cambiado. Lo primero, nos graduamos y ambas, Rox y yo, hemos empezado el
bachillerato de letras, ella para derecho y yo para magisterio. Otro de los
cambios es que Trevor y yo lo dejamos hace unos meses, después de que se
enterara de que prácticamente le era infiel con un chico cibernético.
La relación con Míster X – así
empecé a llamarlo cuando admirador secreto me empezó a parecer muy largo – va
cada día a más. Empezamos con correos electrónicos, para después pasar a quedar
para hablar por el chat y hace cosa de un mes, nos dimos los teléfonos. Y hoy
por fin sabré quien se esconde detrás de ese usuario del que poco a poco me he
ido enamorando.
Mis nervios están a flor de piel
y casi temblando llego a la cafetería donde habíamos quedado.
Son las 21:10 y al llevar 10
minutos de retraso, empiezo a preguntarme si lo que decía Rox era verdad, si
realmente todo es una broma pesada.
Pi pi-pipi-pipi. Genial, un
mensaje.
“No te dejado plantada, tranquilízate. Dile a
la camarera rubia tu nombre, ella te dará un sobre. Digamos que es un pequeño...
¿Juego de pistas? Míster X”
Este mensaje me levanta el ánimo,
así que con paso decidido me acerco a la camarera alta de uniforme naranja que
tiene el pelo corto y rubio.
-Perdone, soy Katrina Lewis Cox.
¿Ha venido algún chico aquí y le ha dado algún sobre o algo así?
-Así que tú eres la
afortunada...- se mete la mano en el bolsillo de su delantal y saca un pequeño
sobre rosa- Toma, me dio esto. Suerte.
-Gracias.
Salgo de la cafetería y abro el
sobre. Una foto y una nota escrita a máquina están dentro.
“Seguro que reconoces esta foto. Ve, allí está
la siguiente pista.”
Miro la foto de nuevo. Es el
número 26 de la gran oca gigante que hay pintada en la plaza del parque Natura.
Me dirijo allí, donde encuentro
otro sobre.
“Ya has ido a tu sitio favorito ¿Y el mío? La
siguiente pista está en la tienda de al lado, así que repite el proceso de la
cafetería con el chico pelirrojo”
Su sitio favorito... ¡La tienda
de música! No está lejos de aquí. Llego allí, junto a la tienda, un bloque de
pisos y al otro lado, una floristería, increíblemente abierta a pesar de que ya
es de noche.
-Disculpe, soy Katrina Lewis
Cox.
-Por supuesto, toma.
Me da un clavel amarillo, mi
favorito, y otro sobre.
“Supongo que te dolerán los pies... por último,
tu sitio favorito para escribir y el mío para componer es...”
El acantilado.
Corro hasta llegar a la playa.
Junto a esta, unas escaleras conducen a un bosque al final del cual hay un
acantilado. Al llegar a las escaleras me encuentro otro sobre.
“Siempre he estado cerca de ti. En la
penumbra, acumulando odio hacia Trevor por no saber valorarte.”
Aunque no entiendo el
significado de la última nota, continuo por el sendero. Según voy llegando,
unas velas con aroma a vainilla – mi favorito – adornan el camino hasta llegar
al claro. Una figura esta de espaldas apoyada en la barandilla que protege al
precipicio. Delante de esta, una manta a cuadros sobre la cual se encuentra una
cesta de picnic y un bol de fresas con nata- rio ante este último detalle- me sorprenden. Pero la sorpresa es aún mayor
cuando la sombra misteriosa se da la vuelta y descubro la identidad de Míster
X.
-¿Dylan?
-¡Katrina! ¡Has venido!.
-¿Tú eres Míster X?
-Muy cerca de ti, ¿no crees?
-Tu hermano te matará.
Así es. Mi admirador secreto no
es otro que Dylan, el hermano menor de Trevor. Dylan es de mi edad, alto, no
tan musculoso como su hermano y muy guapo, pero pertenecer al grupo de los
estudiosos lo dejó en la parte más baja de la popularidad escolar. Alguna vez
le había pillado mirándome, pero nunca pensé...
-¿Decepcionada? Si no quieres
estar aquí...
-Tranquilo, esto es perfecto.
-¿Cenamos?
Ambos nos sentamos en la manta y
conversamos tranquilamente. Hablamos, comemos, reímos y disfrutamos de la mutua
compañía mientras unas traviesas mariposas empiezan a aparecer en mi estómago.
Después de la cena y recoger todo, nos tumbamos en la manta a admirar las
estrellas. Nuestras manos se rozan y en un acto de atrevimiento, las entrelazo.
Dylan se gira lentamente y nuestros labios se acercan, fundiéndose en un
romántico beso que será el primero, de muchos.
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